El Bosquetazo

 Casi una década después de iniciar la lucha contra el Ministerio de Vivienda para obtener su casa propia, Alicia Carrasco y José Gatica, fueron beneficiados por la revolución emprendida en la comuna del Bosque. Ellos son parte de La Asociación del Comité de Allegados los “Sin Tierra” y cuentan que se sienten orgullosos por dejar atrás los casi 3000 días de incertidumbre para saber si iban a poder contar con un hogar o si solo sería su sueño utópico. 

Cuando la pareja Carrasco-Gatica se casaron el 18 de marzo del 2006, uno de sus mayores anhelos era tener una vivienda propia. Ella, una mujer de la comuna San Miguel emprendió un viaje cuando recién aprendía a caminar y vivió toda su infancia bajo el alero de su madre, también llamada Alicia. Él, un hombre que es de “Los Sauces” de la región de la Araucanía pero que creció en Concepción junto a sus padres Valeriano y Antonia del Carmen. Ambos se conocieron en la empresa Friofort. Alicia Carrasco (39) recuerda cómo sus destinos se cruzaron:

– Quedé viuda y me tuve que venir a trabajar a Santiago desde Chiloé. Y se dio la casualidad de que fui la jefa de él.

Y tal como dicen, algunas cosas no cambian, por eso fue Alicia la que recibió la casa de dos pisos que le entregó el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu) y atrás iba su marido, José Gatica (57).

Pero las cosas no fueron fáciles. Si alguien de la tercera edad pidiera una vivienda social con 80 años, lo más probable sería que no la pudiera ver, esto se debe a que el promedio de espera de cualquier postulación hasta que se realice la entrega de la vivienda social supera el promedio de cinco años. Algunas familias de “El Bosque” que también recibieron casas u otros departamentos, relatan que tienen familiares en otras comunas como La Pintana que están esperando desde hace más de diez años.

El Comité de los Sin Tierra que viven en “La Villa Las Margaritas” (al que pertenece la pareja) y que su nombre es en honor a la concejala Margarita Urra del Partido Comunista, creen que su caso de esperar casi una década para tener 320 departamentos de 55 m² y 380 casas de dos pisos de 45 m²  fue un éxito.

Aunque eso no quiere decir que  no existan más problemas. Alicia, madre de siete hijos de dos matrimonios distintos, (tres viven con ella y su marido) expresa que su principal problema actual son las escrituras. Después de que el 10 de septiembre del 2014 el Minvu les dio su hogar propio, todavía no tienen el documento legal que establezca que el departamento es de ella y de su cónyuge José. O sea, en teoría, todavía no tienen vivienda propia.

 

La odisea de sobrevivir

“La unión hace la fuerza” es una frase muy utilizada en organizaciones, pero en muchas oportunidades no pasa a ser más que una arenga. En el caso de los cinco comités de “Los Sin Tierra I, II, III, IV, V”, esas cinco palabras cobran un valor desmesurado y  de proporciones reales. Literalmente.

En el 2007, se creó el comité “Los Sin Tierra” y se empezaron a organizar de la mano de la concejala Margarita Urrá. Esta colectividad creyó que un terreno de las “Fuerzas Armadas” les iba a acomodar de la mejor manera. Pero al final, en conjunto con la municipalidad de “El Bosque”, se definió que la construcción iba a ser en el Campamento Ochagavía, conocido como el complejo habitacional “La Perla”.

A dos años del inicio de la petición de un hogar propio,  más personas se unió al comité y fueron creciendo  hasta ser 700 familias. Después hubo un período de cuatro años en que las marchas a “La Moneda” se hicieron frecuentes, peleas verbales de alto tono con la Entidad de Gestión Inmobiliaria Social (Egis) “ Tecnoingeniería” y se volvió rutinario algo habitual para las casi 3000 mil personas que viven en “La Villa Las Margaritas”: oídos sordos de las autoridades del Minvu y del anterior gobierno de Michelle Bachelet y del otrora presidente Sebastián Piñera.

Una de las personas más cercanas a la concejala Margarita es Alicia, quien narra que a veces comparten  tardes de té y  relata que también estuvieron juntas en esos cuatros años:

-La vivienda es un derecho que tengo como  ciudadana, lo cual  debe dejar de ser un privilegio en Chile.

Luego, a comienzos del 2013, el sueño se hacía realidad aunque a medias. El ex párroco Raimundo Tupper, amigo de la villa “Las Margaritas”, bendijo la primera piedra en enero de ese año pero quedaba un largo trecho. Un año y dos meses después, en abril del 2014, mientras muchos pensaban en la semana santa, las 700 familias vieron que su deseo de tener casa propia se iba a cumplir. Por eso ya pensaron que el festejo sería pronto, aunque no se percataron que su búsqueda de tener una casa propia se desvanecería cuando vieron que sus casas estaban construidas pero no podían habitarlas. (ver anexo: línea del tiempo)

“Sólo era un tiempo más”, cuenta Alicia, con una sonrisa en el rostro mientras amamanta a su hija de un año. Porque después de cinco meses, su pesadilla de las amenazas de toma de los vecinos de la comuna como los del comité Santa Laura desaparecieron. Esos 150 días de espera tuvo un valor particular porque pudieron doblarle la mano al promedio de entrega de casas del Minvu.

Pasaron a ser algo así como los 33 mineros de “El Bosque” tras recibir una casa propia. Fueron las primeras 3 mil personas de un total de 25 mil de los allegados que hay en “El Bosque” en recibir viviendas del Minvu, tal como Margarita dijo en una entrevista meses antes  de la ceremonia oficial de las autoridades.

 

La cuenta de los millones

“Nosotros no íbamos a salir del Minvu si no nos permitían elegir nuestra constructora”, relata Alicia y agrega que tres días estuvieron en los alrededores de La Moneda, a pesar de que puede sonar a una exageración. Lo que sí es un hecho sin ningún atisbo de duda es que la dirigencia de la villa “Las Margaritas” eligieron los encargados de construir sus futuras viviendas en ese entonces.

 

La constructora fue GPR y según su página web, el costo del complejo habitacional “La Perla” fue de (464.297 UF), es decir, algo así como $ 12.601.472.155 millones de pesos chilenos (cálculo con la UF de la época, $ 22.807 mil).

Por lo que muestran las cifras del sistema, son una excepción. El PhD en Planificación Urbana, profesor e investigador de la Universidad de Chile, Ernesto López, aclara que no es un experto en este tema pero igual explica el proceso básico que pasan los postulantes de una vivienda social.

“Hay que acreditar el nivel socioeconómico, tiene que haber una Egis de por medio, no pueden ser postulaciones privadas, tienen que ser colectivas, entonces hay un mínimo de aquellos que tienen que organizarse”. No obstante, su opinión sobre las Egis no es de las mejores. López cuenta que nació de una buena idea pero que en la teoría no funcionan como deberían hacerlo. Pero, una de las cosas más preocupantes, dice López, es la plata que no se está utilizando en los subsidios habitacionales.

“En un estudio que leí de la consultora Astuburuaga & Grandón, se menciona que hay un capital que está alojado en el Banco Estado de manera inútil, y para mí, el Estado debería utilizarlo para algo. ¿Cachai? Es como que tengas una plata en el banco y no la uses nunca. En un cálculo rápido, se habla de alrededor de 30 millones de UF y  eso multiplícalo por 25.000 mil pesos es como 350 millones de dólares, a la rápida…”

 

 

Las revolucionarias del sistema

En uno de los pocos estudios que existen  actuales sobre las viviendas sociales  y que pertenecen  a la consultora Astaburuaga & Grandón, consignan que en el período 2006-2009 se iniciaron en promedio anual unas 151.369 obras habitacionales, a diferencia del período 2010-2012 que el número se redujo a 119.836 por año.

Por lo que muestra la última década, la tendencia de viviendas fue a la baja. Es por eso que la lucha de “Las Margaritas” reflejan una vida llena de contradicciones. Estas familias pertenecen a una comuna periférica pero pudieron tener departamentos y casas con una constructora elegida por ellos y con solo pagar $250 mil pesos como parte del acuerdo con el Minvu. Todo en un período de ocho años, algo que muchas familias quieren pero pocas pueden.
Después de una lucha ardua y áspera, un joven cubano quien participó en el histórico episodio colombiano “El Bogotazo”, dijo: “la sociedad hace al hombre”. Sin dudas, décadas después una chilota-santiaguina que es parte de “El Bosquetazo”, no piensa que la revolución emprendida en la villa “Las Margaritas” sea muy distinto a la de él.

 

Anexo: Línea de tiempo

http://goo.gl/iGxOFS

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